La reserva natural del Moeraske en Bélgica

Bélgica es un destino ideal para quienes se apasionan con los ambientes naturales, ya que a lo largo y ancho de su territorio se pueden encontrar numerosas alternativas para disfrutar de los magníficos tesoros de la Madre Naturaleza. En este país los espacios verdes y las reservas naturales abundan, por lo que es imposible no visitar alguno de estos atractivos en un viaje a cualquier sitio belga. Entre tantas opciones, es común que te sientas un tanto desorientado a la hora de elegir uno para conocer, por lo que en este caso en particular proponemos un rincón que no tiene desperdicio alguno: la reserva del Moeraske.

Este sitio se encuentra al norte de Bruselas, la maravillosa ciudad capital de Bélgica. Está emplazado concretamente en Evere; entre la estación de formación de Schaerbeek, la iglesia Saint-Vicent y el parque Bos Pasteur. Se trata de un enclave muy bonito, el cual está perfectamente cuidado por las autoridades locales. No caben dudas de que se constituye como un espacio ideal para gozar de un ambiente apacible y tomarse un descanso del bullicio de la urbe.

A la reserva natural del Moeraske se ingresa por la Rue de la Perche, sin dejar de mencionar que apenas en la entrada se puede sentir el aroma de las matas de tomillo que se sitúan allí. También es posible hallar sauces, alisios, robinias y un pintoresco arroyo que alberga las especies más numerosas de peces, como por ejemplo peces picones e incluso caracoles limneas. Otros animales que habitan en este parque son las libélulas y los lagartos vivíparos.

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